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jueves, 23 de agosto de 2007

TALCAHUANO-NO SÓLO EL HUÁSCAR



Talcahuano se erige como un destino lleno de rincones e historias.


Toda una aventura resulta Talcahuano. Sobre todo si uno la visita solamente con la idea de ver el afamadísimo “Huáscar” recalando en las plácidas aguas de su bahía, porque de ser así uno queda corto.
El mayor puerto de la VIII región tiene un parecido con otros similares del país: cerros, casas con aires de otras épocas y algunos vicios como el desaprovechamiento del borde costero en perjuicio de la ciudad. Sin embargo, mantiene el encanto, los aires marinos y rincones que solamente puede ver quién esté dispuesto a dar más vueltas de las previstas.

La Costanera del Monitor

La mejor forma de empezar a recorrer Talcahuano es por su centro y costanera Blanco Encalada que comienza con uno de los edificios emblemáticos y orgullo de numerosas veladas boxeriles y de básquetbol: La Tortuga, coliseo techado y con una capacidad de más de 10 mil personas. A un costado se encuentra el cerro El Morro, hogar del estadio del homónimo club de fútbol local.

Frente a estos dos referentes de la cultura local se abre la primera parte de la costanera: Ventana al Mar. Un recorrido de 500 metros abre parte de la vista hacia la bahía de Concepción en donde es posible divisar hasta la Isla Quiriquina, hogar de la mayor parte de las fragatas de la Armada, y algunos buques que vararon a orillas de la ciudad y que se levantan como antiguos monumentos del pago a la osadía de navegar.

Luego hay que seguir camino pero desgraciadamente sin vista al mar por los edificios que lo separan del transeúnte. A pesar de ello es posible observar hacia los cerros las construcciones grandiosas que se mezclan estilos nuevos y antiguos en total caos. Pero un caos visualmente rico.

Pronto el aroma a mariscos anuncia la llegada al Mercado y a sus puestos que ofrecen las delicias del océano por mínimos precios. Siguiendo la ruta, uno se acerca definitivamente al famosísimo Huáscar.

Para llegar a este acorazado hay que pagar una módica entrada y atravesar un breve lapso en balsa. Una vez en él es imposible no recordar todas las historias contadas en el colegio acerca de este verdadero terror del Pacífico, la gallardía del almirante Grau y que esta nave fue el lecho de muerte de Arturo Prat. De hecho hay una placa conmemoratoria del acontecimiento en la cubierta del Huáscar. Además se puede ver el puente de mando, las piezas de los marinos y el cañón de proa que convirtió a esta embarcación en una leyenda.

La Vista de los Cerros
Si bien la vista desde el plano no es recompensadora, si lo es la visión panorámica que se obtiene desde los cerros. Debido a su ubicación, Talcahuano se abre a dos perspectivas notables: la bahía Concepción, sede del puerto principal y la bahía de San Vicente, que enfila hacia el sur.

Para optar a la primera vista es necesario subir esforzadamente hasta la calle Martínez de Rozas y en este mirador verá completamente la ciudad. Mientras para la segunda vista es necesario desplazarse hasta el cerro La Gloria, a cuyos pies verá el puerto pesquero y la impresionante Siderúrgica de Huachipato, compañía emblemática del puerto y en cuyas dependencias se fábrica acero. Las subidas se complementan con las casas que desafían la gravedad tal como es en Valparaíso o Coquimbo.

1 comentario:

eduardo bustos alister dijo...

Primera vez que encuentro algo realmente interesante al hablar de talcahuano. Señora cristina ogalde mis sinceras felecitaciones. Hay algo que todavía de duele cuando dividieron talcahuano para crearle una comuna al PPD. Dividieron al puerto más histórico de chile, sin razón y sin fundamento. Como represento en santiago al centro hijos de talcahuano, he escrito algunas cosas a su favor. La invito a visitar mi página en google colando sólo mi nombre se abre y pueda bajar algunas canciones, incluyendo el poema a talcahuano. Hago poesía canción y tengo un libro titulado un canto a chile. Le reitero mis congratulaciones por su acertada forma de relatar todo lo explícito de sus conocimientos. Atentamente. Eduardo Bustos Alister.