TALLERES

lunes, 20 de agosto de 2007

Castillo del diablo-Crónica de una muerte anunciada




CRONICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA
Saqueo derrumba poco a poco al Castillo del Diablo
El Sur, 14 de junio 2007
La reliquia del antiguo esplendor del San Vicente balneario de lujo fue, tabla a tabla, viga a viga, robada y destruida por desvergonzados ladrones.

Por L. Bizama F.

Yo espanté al diablo. Lo dijo con desparpajo un joven que, como Pedro por su casa, ayer acarreaba, junto a un par en edad y tres adultos, tablas sustraídas del Castillo del Diablo, otrora y oficialmente orgullosa Quinta Santa Leonor, en San Vicente, Talcahuano.
Ahora la mansión es una ruina que amenaza con caer sobre la vivienda vecina, en cuyo patio se guardan varios vehículos en las noches, denunciaron los propietarios.
O sobre la vereda aplastando a los desafortunados que en ese momento pasaran por allí, especula el cuidador de la quinta que, en su momento, fue totalmente superado por bandas que “ocuparon” la residencia para pernoctar y llevarse todas las valiosas maderas nobles de su imponente estructura europea de 1885, forrada en latón forjado en la que, a pesar del calamitoso estado, todavía destacan cuatro torrecillas.
Como ya casi nada que se pueda vender queda en el “castillo”, ya que la astillada madera sólo sirve como leña, los ladrones están usando el espacio como “base” para cavar túneles hacia los costados y robar en las propiedades aledañas.
De noche, pero también a plena luz del día como el grupo de cuatro hombres y una mujer que sacaba madera en carretilla ayer.
Los vecinos cuentan que: “Estamos cansados de vivir como en el Lejano Oeste.
Nosotros correteamos a los ladrones incluso con disparos al aire. No nos resignamos a que roben en nuestras narices, es nuestro barrio y nuestra seguridad, pero la casa está abandonada y nadie denuncia. Todos los vecinos tienen historias sobre robos, hasta de redes eléctricas y de agua potable completas, en algunas viviendas.
Ahora, como ya sustrajeron los portones de la parte trasera de la propiedad -que atraviesa una cuadra- son muchos los que entran, sin cuestionarse que es recinto privado, con hachas, grandes martillos y carretillas de mano a llevarse lo último que queda entre las ruinas.
“Hasta en camioneta han entrado. El otro día ingresó una blanca que se llevó las vigas.
Hace poco rato un sobrino me avisó que había tres muchachos con un chuzo golpeando el muro colindante por debajo del que ya hicieron un túnel, que en el día tapan con piedras en la boca, y que usan para entrar a los patios de las casas vecinas.
Esto es del Oeste, de verdad”, denuncia un residente que rememora con nostalgia que siendo niño jugó en los jardines de la quinta”.
Después del fallecimiento del último dueño la viuda y su hijo la abandonaron. Les daba demasiados problemas.

La defensa de los portones

La pelea más dura: “La hemos dado con el hombre aquí”, dice un vecino refiriéndose al cuidador y respecto de la defensa que han realizado muchas veces de los portones de reja de fierro de la quinta.
Revólver en mano se las han quitado a los cacos y las han vuelto a encajar. Explican que sin ellas los malandrines se adueñarían del espacio y podrían asaltar, en las noches, obligando a entrar a sus víctimas: ellos o familiares.

Sensación de impunidad

El saqueo de la quinta ha fomentado una peligrosa sensación de impunidad frente a los delincuentes en avenida Almirante Latorre, cerca de instalaciones de la Armada y de grandes industrias.
“Hace un par de días tuve a un ladrón en el suelo. Llamé al Cuadrante, pero parece que ya los tenemos aburridos y no vinieron...le pegué un par de chuletas y lo solté ¿ qué más iba a hacer?”, alega enojado y frustrado una víctima de robo.

© 2007 Todos los derechos reservados para Diario El Sur S.A.

CRONICA-2-de-julio-2007

cronica@cronica.cl

Saqueo lo tiene a punto del colapso

El Castillo del Diablo está a punto de irse al infierno

El poeta y escritor, Daniel Jara lamentó la situación por la que está pasando el mítico edificio del puerto. Manifestó que en cualquier momento puede caerse.

A punto de ceder se encuentra una de las torres del inmueble producto de la acción destructiva de antisociales, quienes se han robado parte de la estructura del castillo.

Bastante complicada es la situación por la que atraviesa la estructura del mítico "Castillo del Diablo" de San Vicente (Talcahuano). La acción de cientos de personas, que llegan allí para sacar sus maderas, tienen en peligro de derrumbe a una de las torres de la casa. Lo peor es que ésta podría caer sobre el tendido eléctrico y ocasionar graves problemas.
Sumado a esto se encuentra la pérdida que sufriría el puerto de uno de sus últimos edificios con historia.

Sin vuelta atrás

El poeta, escritor y fabricante de barcos a escala de Talcahuano, Daniel Jara manifestó que lamenta la situación por la que está pasando el castillo. "La gente ha sido muy dejada con él. Si se hubiesen preocupado más, no estaría en las condiciones deplorables de ahora".
Añadió que "ya no tiene vuelta atrás. Sólo queda el cascarón del inmueble. Cuando venga un viento fuerte se vendrá abajo por su débil estructura".
Jara culpa a las autoridades del municipio anterior y a las personas por el poco cuidado del castillo, que según él es lo último que le va quedando de historia al puerto. "hay que hacer algo. Y pronto", dijo.

DE TERROR

Más allá de su característica arquitectura, el Castillo del Diablo se le reconoce también por sus historias de terror. Una de las más conocidas es la que tiene que ver con un perro, el que según relatos de vecinos y personas que han visitado el lugar, tiene los dientes de oro. Este animal -dicen- que con sólo mostrarlos asusta a cualquiera.


Crónica del 11 de julio 2007

Se acabaron la leyenda y las tomateras

Castillo del Diablo terminó en el suelo

Cerca de las 7 de la mañana la antigua casona de calle Latorre, en San Vicente, se derrumbó debido a su deterioro.

Sólo el pórtico de ingreso quedó en pie. Según trascendió, existía interés de los dueños y del municipio por demoler la propiedad. Luego que la gravedad hizo lo suyo, habrá que esperar la otra parte. ROBERTO FERNÁNDEZ
rfernandez@cronica.cl

Un estruendo se escuchó ayer a las 6.50 horas en calle Latorre, de San Vicente. Sólo algunos vecinos supieron que su origen era el desplome de la antigua casona conocida como el "castillo del Diablo".
Miguel Cartes, quien vive en la casa del frente, salía a trabajar cuando escuchó el ruido. "Fui a buscar un minibús que guardo en un sitio vecino y vi que estaba todo en el suelo".
Al pasar las horas, la gente comenzó a retirar las tablas de madera que formaban la estructura del inmueble. Iban a terminar el trabajo que empezaron hace meses, cuando poco a poco, como aves de rapiña, hurtaron el material, aprovechando el abandono en que lo tenían sus dueños: Los herederos de Omar Gómez.
Según Hugo Espinoza, trabajador que participa en la reparación de una casa vecina, el desplome se veía venir, porque lo único que mantenía en pie a la carcasa de la casa eran unas vigas de madera, que finalmente colapsaron.

Casa con historia

El lugar, que hasta ayer era utilizado por vagos y pandillas de delincuentes para pernoctar y "carretear", fue hace más de cien años una lujosa casa de veraneo.
Cuenta la historia que fue propiedad de un señor alemán que residía en Santiago y gustaba vacacionar y realizar fiestas en la zona.
En la Quinta Santa Leonor mandó edificar una casona con cuatro torres y un bello jardín, en un elegante sector, cuando San Vicente era un balneario. Tiempo después la gente asegura haber visto a un hombre de negro junto a un perro, al que identifican con el Diablo, por lo que pronto tomó la fama de ser un lugar donde se aparece don Sata.


© 2007 Todos los derechos reservados para Diario El Sur S.A.

11 July 2007
EL OTRO DESASTRE DE SAN VICENTE, DERRUMBE DEL “CASTILLO DEL DIABLO”
Filed under: Opinión — SurUrbano @ 6:30
Talcahuano-San Vicente
por Jaime Veloso Muñoz

Después de 122 años “El Castillo del Diablo” casona que databa del siglo XIX, se derrumbó en la madrugada del martes 10 de julio, precisamente a las 4 de la madrugada vecinos de San Vicente vieron como lo que ellos consideraban un patrimonio arquitectónico se caía producto de la nula ayuda de las autoridades para salvarlo. El tiempo, poco cuidado y el robo de sus maderas interiores debilitaron los cimientos de la casona. Hace unos meses organizaciones vecinales de San Vicente denunciaron públicamente el poco apoyo de las autoridades de la comuna y formaron el “Comité de Defensa del Patrimonio Local”, iniciada por juntas de vecinos y estudiantes entre otros”.

El estado debió hacerse cargo de este trozo de historia de San Vicente y Talcahuano. La memoria histórica fortalece los pueblos, un pueblo sin historia no tiene futuro. Talcahuano y en especial San Vicente ha sido golpeado recientemente por un derrame de crudo en su bahía, este derrumbe de lo que fue considerado como un patrimonio histórico viene a sumarse al desden de autoridades y empresarios por San Vicente y de usarlo sólo como una herramienta del lucro sin tomar en cuentas las miles de vidas que habitan sus barrios.

Arrebatarle la historia a un vecindario es despojarlo de un bien, este sin sentido es provocador, no todo se mide en dolares y pesos, los pueblos necesitan sujetar y sustentar su alma en la tierra y sus sitios históricos. Este concepto no puede ser hurtado por inoperantes burócratas municipales y estatales. ¿O acaso ya se resolvió hace mucho tiempo el destino de San Vicente entre cuatro paredes?

San Vicente fue un balneario en el siglo pasado, gentes y vecinos venidos de todos los lugares de Chile disfrutaban sus playas, hoy sólo queda el despojo de un sueño que entristece ese mar que tranquilo te baña.


Ruinas amenazan con caer sobre propiedades vecinas
El Sur, 23 de julio 2007

Talcahuano pierde su patrimonio

Señor director:
Nuevamente en Talcahuano se llora sobre la leche derramada, aunque no creo que sean muchas las personas que en verdad lamenten el triste y degradante final de la que recién ahora es llamada “joya arquitectónica” y que para todos era simplemente el “Castillo del Diablo”. Triste porque, una vez más, Talcahuano pierde algo que le era muy propio y ya no lo tiene; y degradante por lo que concierne a las responsabilidad ciudadana, pero especialmente municipal.
La muerte del castillo fue sangrienta, lenta y silenciosa, perpetrada por el fatal virus de la inconciencia y contemplada con visible y aberrante indiferencia ciudadana. Y fue tan lenta y tan prolongada que pudo evitarse.
De qué sirve decir ahora que “lo que ocurrió acá es una señal que debemos tener precauciones porque en Talcahuano hay 15 sitios marcados en el Plan Regulador señalando que hay que protegerlos y uno de ellos era este castillo”. En Talcahuano está muy claro, no se protege aquello que debe ser protegido y, con este nefasto acontecimiento, surge -una vez más- una de nuestras típicas contradicciones: mientras que en un documento técnico se enfatiza la necesidad de preservar ciertos íconos histórico arquitectónicos y culturales, se constata que no hubo capacidad de cumplir la ley que representa el Plan Regulador.
Quienes hicieron desesperados llamados pidiendo la intervención de las autoridades, tampoco fueron escuchados.
La inoperancia, la desidia, el desinterés, la miopía y la indiferencia están detrás de la muerte del “Castillo del Diablo”, que constituía un legado de 122 años... que ya no tenemos.


Paranormalia - Página de Internet

Penan en Ruinas de Castillo
[Concepción, Chile] Pese a que se desplomó hace unas semanas, en el castillo siguen penando. Sigue aquí: Pobladores Reconocen Sentir Ruidos y Ver Sombras. A pesar de ser sólo escombros, el Castillo del Diablo sigue alimentando las historias de los habitantes de calle Latorre que con credulidad afirman que en el lugar ocurren cosas paranormales.
Llámese mitología o folclor urbano, lo claro es que los habitantes de calle Latorre no olvidan las fantasmagóricas historias sobre el Castillo del Diablo.
No ha pasado un mes desde que el Castillo del Diablo se convirtió en ruinas y los mitos de fantasmas aún siguen rondando en los pobladores de calle Almirante Latorre.
Efraín Reyes es un recolector de escombros que cada día va al lugar en busca de pedazos de madera, fierros o cualquier tipo de objeto que le permita calentar o proveer de pan a su hogar. Al consultarle a este humilde hombre si en el lugar se escuchan ruidos o se ven sombras, éste baja la mirada y sólo asiente.
"He estado hasta que cae el sol en este lugar y he sentido ruidos, pienso que pueden ser jóvenes bromistas", explicó Reyes. Agregó también que una sola vez inspeccionó el sitio y que hoy obvia por completo la zona estructural del castillo.

Fantasmas Se Van


Al caso de Efraín se suma el de Marta Ortiz, dueña de casa que vive a sólo unas cuadras del lugar y que sostiene que los espíritus que penaban en ese lugar aún están presentes y en busca de otro lugar para deambular.
La teoría parece extraña, pero se encuentra atornillada en la memoria de los pobladores que por años crecieron junto al castillo. Este se encargó de alimentar el mito urbano y por estos días ha cobrado un nuevo realce, con la supuesta presencia de fantasmas que deambulan en solitario por el lugar, según cuentan los vecinos y curiosos del sector.
"La verdad es que no sé si serán fantasmas, pero que algo esconde ese terreno es claro, ya que algo hubo ahí", afirmó Marta Ortiz.
¿Es algo así como una zona maldita?
No creo, pero recorrer el lugar ya causa miedo.

Casa con Historias

El Castillo del Diablo cien años atrás fue una lujosa casa de veraneo. Además, en la Quinta Santa Leonor se mandó edificar una casona con cuatro torres y un bello jardín, en un elegante sector, cuando San Vicente era un balneario. Tiempo después la gente asegura haber visto a un hombre de negro junto a un perro, al que identifican con el Diablo, por lo que pronto tomó la fama de ser un lugar donde se aparece ‘don Sata'. Y no sólo fue la presencia del ‘cachúo' la que cobró fuerza entre los pobladores sino que también fantasmas, duendes y otros seres, pertenecientes al folclor urbano, los que adornaron las historias de vecinos que transmitieron con gracia enigmáticos y encantadores relatos de la Quinta Santa Leonor.
[Rodrigo Maulén]
[cronica@cronica.cl]
[26 de julio de 2007]
[©crónica ]